Carta al presidente Laurentino Cortizo

Señor presidente Laurentino Cortizo Cohen:

A principios de 2020 una pandemia mundial por causa del COVID 19, que penetra en nuestro país a mediados de marzo, ha deteriorado significativamente la salud y la economía de todos los panameños en el lapso de 8 meses.

La pandemia ha desnudado falencias históricas en el sector salud y en el sistema de pensiones por la permanente irresponsabilidad gubernamental, independientemente del partido en el poder, incluyendo el actual. También ha reafirmado los desatinos de los poderes, tanto Legislativo como Judicial, que ejercen y permiten, respectivamente, violaciones a los derechos ciudadanos. La responsabilidad recae en mayor proporción en el PRD, como partido gobernante y mayoritario respecto a su representatividad en la Asamblea Nacional.

Desde un inicio brotaron notorios y públicos escándalos de corrupción; la lista sería interminable de enumerar, así como interminable es la violación, por parte de las diferentes autoridades gubernamentales, de las normas que el propio gobierno había y ha dictado durante la pandemia. El irresponsable despilfarro de los dineros de todos los panameños, la complicidad con el clientelismo y la corrupción, los niveles extraordinarios de endeudamiento, la ausencia de voluntad para tomar medidas de reducción y contención del gasto público, que merman peligrosamente y hasta hacen desaparecer la credibilidad y liderazgo de usted y de su gobierno representan un alto riesgo para la tarea de reconstrucción que tenemos por delante. De seguir en ese camino el país corre grave peligro, dirigido a una realidad financiera, económica y social de trágicas e impredecibles consecuencias.

Todo lo anterior se ha venido a complicar aún más con un desastre natural que lamentablemente ha causado muertes, destrucción y pérdidas materiales inmensas en distintas provincias y comarcas. La respuesta del Gobierno Nacional, a todas luces tardía, se ve marcada y tal vez salvada, por el esfuerzo de muchos funcionarios y voluntarios que trabajan incansablemente por ayudar a las comunidades afectadas. Rápidamente se tomó la decisión de asignar 100 millones de dólares para atender la urgente situación; sin embargo, nuevamente, sin que los panameños sepamos en qué se van a utilizar y cómo se van a fiscalizar esos fondos.

Hemos recorrido, desde el primer día, todas las áreas afectadas junto a nuestros equipos de trabajo regionales y hemos podido constatar, de manera directa, no solo el dolor de quienes han perdido familiares en la tragedia, sino la pérdida de viviendas, bienes y artículos esenciales y, muy importante, la pérdida de medios de subsistencia como siembras, productos, animales, vías y caminos de acceso, así como establecimientos comerciales.

Y mientras la pandemia y los desastres naturales nos golpean, la impunidad no da tregua. Los controles y la certeza del castigo son los grandes ausentes de la realidad nacional. Los innumerables escándalos de corrupción se van archivando poco a poco, uno a uno, sin consecuencias para nadie, mientras los desmanes de su administración van exacerbando la impunidad generalizada.

El pueblo está en estado de indefensión porque no tiene un presidente ni un Órgano Ejecutivo que represente sus intereses y atienda con urgencia sus realidades; el Órgano Legislativo es un verdadero desastre, foco de corrupción, de despilfarro y de clientelismo, y la Justicia es inexistente cuando se trata de defender los derechos de los ciudadanos. Estamos ante un creciente Estado fallido, frente a un gobierno que no reacciona y nos sigue faltando al respeto.

Por la urgencia, y entre otras medidas no menos importantes, le solicitamos a usted y al gobierno que dirige ejecutar de manera inmediata lo siguiente:

  • Disminuir el gasto de operaciones (planillas, viáticos, alquileres, contrataciones, asesorías, etc.)  del gobierno en al menos un 15%.
  • Eliminar a quienes no cumplen funciones, horarios o responsabilidades (botellas) y presentar las acciones penales correspondientes, pues se trata de un delito.
  • Eliminar las planillas innecesarias, no solo en la Asamblea Nacional, sino también en el Ejecutivo.
  • Eliminar todos los asesores, ministros consejeros y personal que devengue más de 4 mil dólares mensuales de salario, que no tiene una función definida o despacho tangible establecido, para disminuir e incluso erradicar el existente y elevado pago de “favores políticos”, cuando esos dineros se necesitan para la reconstrucción de Panamá.
  • Aprobar la reducción de salario y/o gastos de representación de los funcionarios del Estado, sobre todo de aquellos con altos ingresos. Establecer un escalafón o tabla y mientras más alto el ingreso, mayor sea el porcentaje de recorte. El sector público tiene que hacer su sacrificio, así como lo están haciendo el sector privado e independiente.
  • Reducir drásticamente el renglón de dietas, movilización, viajes y viáticos internos y externos.
  • Eliminar cualquier gasto innecesario o superfluo (alquileres innecesarios de autos de lujo y demás gastos que, además de absurdos, resultan altamente onerosos).
  • Impulsar la reducción del 50% del monto destinado para subsidio electoral de los partidos políticos y libre postulación, actualmente establecido en 1% de los ingresos corrientes (95 millones de dólares en los últimos 5 años). Proponemos reducirlo al 0.5% de los ingresos corrientes. No se necesita esa cantidad de millones para subsidiar la actividad política y mucho menos en pandemia.
  • Todos los fondos que pudieran ahorrarse si se tomaran medidas como las anteriormente mencionadas podrían destinarse a pagarle al personal de la salud, a la compra de insumos médicos, a pagarle las sumas adeudadas a productores nacionales, a dar apoyo al micro y pequeño empresario para que pueda sobrevivir y rescatar la economía nacional, a capital semilla para nuevos emprendimientos de jóvenes y mujeres, a dar negocio alternativo a transportistas colegiales para movilizar personal del Estado, a facilitar el acceso a internet y educación de tantos estudiantes hoy excluidos del sistema, a insumos médicos de protección, al Instituto Oncológico Nacional y a otras infraestructuras de atención crítica, atención de pandemia y desastres naturales. En fin, para atender las prioridades nacionales de hoy: salud, agua, educación y apoyo para la supervivencia y la reactivación económica.
  • Establecer un Comité de Fiscalización Ciudadana para la rendición de cuentas de todo dinero que se destine a la atención de la pandemia y del desastre natural.

Todo lo anterior y mucho más podría hacer usted si se decide a defender los intereses de un pueblo que sufre y clama por un gobierno que los represente.

Si no lo hace, su equipo de gobierno y su partido tendrán un alto grado de responsabilidad en el descalabro del país; pero usted, señor presidente, será el principal responsable si no actúa en interés de la nación y de sus ciudadanos.

Ante un escenario como el aquí descrito, los ciudadanos nos abocaremos a organizarnos, pacíficamente, para exigir el inicio de un proceso constituyente real y genuino, que nos represente a todos y no solamente a ciertos grupos. Somos muchos los panameños que mediante nuestra acción ciudadana no vamos a tolerar que nuestro país se siga deteriorando hasta que sea demasiado tarde.

Señor presidente: en su discurso de toma de posesión manifestó que no le preocupaba cómo entraba, sino cómo salía. En el camino que usted por ahora ha escogido, sin duda, saldrá por la puerta de atrás. Rectifique porque el país lo exige, las circunstancias lo ameritan y el tiempo apremia.

 Ricardo Lombana

Presidente Provisional, Movimiento Otro Camino

Junta Directiva Nacional Provisional, Movimiento Otro Camino

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